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Macrobiótica

El Cáncer, visto desde la Macrobiótica

Fecha: 01/09/2009

La historia del Cáncer comienza hace 2500 años en la antigua Grecia. Hipócrates, el primero en descubrirlo lo llamó KARKINOS, palabra que significaba originalmente "Cangrejo".

Se presupone que el padre de la medicina en Occidente, escogió esta palabra para ilustrar la enfermedad por la forma de avanzar que tiene en su proceso.

De ésta raíz etimológica proviene la actual palabra "Cáncer".

 

Sin embargo aunque estaba clasificada desde muy antiguo, el cáncer era una enfermedad extremadamente rara, se podría decir que en las sociedades más tradicionales era completamente desconocida.

A partir de la Revolución Industrial, el cáncer comenzó a emerger lentamente en Occidente. En 1830, Stanislas Tanchou, científico francés pionero en estadísticas vitales, realizó un estudio sobre las causas de mortandad en Francia y registró un índice del 2% del total debido al cáncer. A comienzos de siglo XX estudios en Estados Unidos nos hablan del 4%. Más cerca, en la generación anterior a la nuestra, muchas formas de cáncer hoy comunes eran desconocidas.

En 1919 el Dr. George Dock, eminente científico, patólogo y profesor de la Universidad de Washinton, invitó a los alumnos de sus clases superiores a asistir a una autopsia en un caso de cáncer pulmonar, puntualizando lo raro del caso, según sus palabras sería probable que nunca más volvieran a ver otro caso similar. Y uno de sus alumnos el Dr. Oschmer reconoce que tardó 17 años en ver otro caso en 1936.

 

            A medida que la civilización moderna se fue difundiendo por el mundo, cantidad de exploradores médicos y misioneros se asombraban de la cantidad de enfermedades degenerativas que empezaban a aparecer en las sociedades nativas.

 

Sería interesante citar al menos 3 ejemplos dignos de tomar en consideración:

  • En 1908 el Dr. Roger Williams, miembro del Royal College de Súrgenos, en su libro "The Natural History of Cancer" informa de la total ausencia de cáncer en las colonias británicas alejadas del viejo continente.

 

  • George Osawa realizó en 1930 un estudio semejante en Oriente que terminó en su libro "Cáncer y Filosofía de Extremo Oriente"

 

  • Weston Price trabajó con los indios de Norte América, esquimales, polinesios y aborígenes australianos, y dejó constancia de la total ausencia de esta enfermedad en su libro "Nutrition and Phisical Degenaration" (Nutrición y degeneración Física) en 1945.

 

Estos Detectives médicos, entre otros, estudiaron las razones que podían existir para que éstos pueblos y otros, viviendo en los trópicos, regiones polares, islas y otras culturas separadas de la civilización y sus costumbres, permanecieran inmunes al cáncer, enf. Cardiacas, incluso no sufrían caries dentales.

Después de cuidadosos estudios, observaciones e investigaciones, cada uno de ellos, de forma independiente han ido llegando a la misma conclusión:

"El cáncer es una enfermedad producida por exceso de alimentación. Causada por alto consumo de azúcar, harina blanca y otros productos refinados, así como por un exceso de proteína animal y grasa."

 

Una buena prueba de que estaban en lo cierto es que cuando estos productos fueron introducidos en estas sociedades, fueron seguidos por el cáncer y otras enfermedades degenerativas.

 

A partir de estas evidencias, el Dr. William Howard Hay, en el periódico médico "Cáncer" reflexiona:

"¿Dónde estamos hoy? Después de tantos esfuerzos, investigación y millones gastados. Tendremos que para y reflexionar, para considerar si no hay algo radicalmente errado en todo esto. El Cáncer sigue aumentando consistentemente. ¿Será posible que su causa pueda provenir de nuestro abandono de los alimentos naturales? Llevamos tanto tiempo viviendo de alimentos procesados deficientes en vitaminas y sales esenciales, que casi desde el momento de nacer nos encontramos en un estado de nutrición desequilibrada. Para empeorar más nuestro cuadro, hemos llegado a considerar a nuestros alimentos refinados como un distintivo de civilización, cuando es un hecho que estos alimentos producen el aumento de todo tipo de enfermedades, incluso en cáncer"

 

Todas esta civilizaciones anteriores han reconocido la primacía del alimento y de la agricultura. En especial los cereales integrales en grano han constituido el gran alimento básico durante miles de años. El Arroz y el Mijo eran los alimentos principales en Oriente. El Trigo, Centeno y Avena, en Europa. El Trigo Sarraceno en Rusia y Asia Central. El Sorgo en África. Y el Maíz en América.

 

A pesar del desprecio general actual por las preocupaciones dietéticas, un gran número de estudios de población internacional, en este siglo pasado, han vinculado el cáncer, con elevado consumo de grasa saturada animal, carbohidratos refinados, aditivos químicos y otras variables nutricionales, concluyendo con que las culturas o "subculturas" que siguen consumiendo granos enteros, verduras cocinadas y frutas fresca de estación, se mantienen prácticamente libres de esta y otras enfermedades.

 

En curioso ver como durante las dos grandes Guerras Mundiales, los países europeos experimentaron una reducción significativa de la tasa de mortandad por cáncer. Fueron épocas de escasez en general de comida, pero especialmente de carne lácteos, huevos y productos refinados.

Terminadas las guerras, los productos refinados "enriquecidos" volvieron gradualmente al mercado. Muchos alimentos tropicales y subtropicales tales como naranjas, pomelos, piñas..... sirvieron de desayuno en países que no los producían, mientras que los refrescos, helados, pizzas, hamburguesas y otros "alimentos" por el estilo comenzaron a formar parte de las costumbres dietéticas. Y comenzó a aumentar el cáncer y paralelamente la preocupación y el miedo entre la población.

 

En 1971 el presidente Nixon declaró la guerra contra esta enfermedad y consignó al "Instituto Nacional del Cáncer" para luchar contra ella, pero es curioso constatar que en todas estas movilizaciones se excluyen completamente medidas dietéticas. ¡Sorprendente! Teniendo en cuenta que la sangre la fabricamos a partir de lo que comemos y que la sangre es la que lleva todo lo que necesitan las células para hacer bien su trabajo y regenerarse adecuadamente.

Yo me pregunto ¿Cuánto tiempo nos duraría nuestro coche si nos dedicáramos a echarle al motor la gasolina equivocada cada vez que tenemos que llenar el depósito? Sería interesante comprobarlo.

 

Afortunadamente, el sentido común emerge, aunque lentamente, dando a cada cosa el lugar que le corresponde. Ya en 1976 un informe histórico realizado por el Comité Selecto del Senado de los Estados Unidos sobre Nutrición y Necesidades Humanas, colocó el aumento del Cáncer, junto con otras 5 enfermedades degenerativas, de la mano de una nutrición inadecuada. Ni que decir tiene que dicho informe fue condenado oficialmente por muchas industrias alimenticias y provocó muchas críticas entre otros sectores de la población.

Sin embargo, no pudieron evitar que el los siguientes 5 años muchas organizaciones médicas y científicas corroboraron el vínculo entre dieta y enfermedad degenerativa.

En un informe del año 1979, se afirmaba que se debía consumir menos grasa saturada, menos carne y más hidratos de carbono complejos tales como cereales integrales en grano, frutas y verduras.

 

En la escuela  médica de Harvard, se han realizado ya estudios e informado sobre los beneficios de protección para la salud del enfoque dietético Macrobiótico, cuyos primeros efectos son rebajar el colesterol y la hipertensión, limpiando el organismo de toxinas y contaminantes, y cambiando la calidad de la sangre de forma que "ese terreno" donde la enfermedad nace y se desarrolla, se transforma en  un relativamente corto periodo de tiempo.

La propuesta macrobiótica considera como punto de partida el tomar conciencia de nuestros hábitos de vida, de nuestra forma de pensar y de sentir, de nuestras emociones, de la forma en que nos alimentamos (no sólo de comida vive el hombre). Es un conjunto de actores importantes que van tejiendo nuestro día a día y nuestro vivir y sobre lo que, demasiado a menudo, no nos paramos a reflexionar. Tendríamos que considerar que la enfermedad en el fondo es eso, "un toque urgente de atención sobre nuestra vida".

Es darnos cuenta de la importancia que tiene nuestra nutrición, en el sentido más amplio y profundo.

            En lo que concierne a la comida, valoramos como fundamental una dieta que incluya los pilares más importantes para cualquier ser humano: Los Cereales integrales, las verduras y las frutas, as legumbres, los frutos secos y semillas y las algas.

 

Los Cereales Integrales, preferiblemente en grano, porque nos aportan carbohidratos complejos, una buena cantidad y calidad de glúcidos que mantendrán el nivel de vitalidad estable durante todo el día. Aminoácidos que combinados con una pequeña cantidad de leguminosas (legumbres) aportan proteína completa y mucho más limpia para la circulación sanguínea, que la proteína animal.

 

Las Verduras, cuyas cualidades saludables conocemos todos muy bien, nos aportan minerales y vitaminas, tiene fibras (igual que los cereales en grano) que realizan una función limpiadora de incalculable valor para el cuerpo y sus drenajes. Pero van mucho más allá de esto, algunas de ellas nos aportan gran cantidad de glúcidos polisacáridos que además de aumentar la vitalidad, nos ayudan a sentirnos más serenos, más tranquilos e ir desterrando de nuestra vida, la ansiedad.

Otras nos dan frescura y relajan el hígado, aliviando su exceso de fuego y nuestra impaciencia, intolerancia o irritabilidad. Otras las utilizamos para reforzar los intestinos, los riñones y el aparato genital.

La Macrobiótica nos permite entender los diferentes efectos que tiene las verduras de raíz, redondas, de tallo, de hojas verde.... Y también aprender como cortarlas y cocinarlas para conseguir un efecto u otro

 

            Con las Leguminosas, igualmente es importante saber que necesitamos solo una pequeña cantidad (no un plato hasta arriba) cocinadas con un poco de alga kombu, para ser más digestivas y teniendo en cuenta cuales pueden ayudar más a tonificar órganos, que están bajos de energía, mermando nuestra capacidad de vida y creando diferentes síntomas.

 

            Las Frutas frescas, lógicamente tiene además de los nutrientes que se les conocen, un tipo de energía más o menos expansiva, si son de nuestra tierra y de la época o han crecido en lugares lejanos y con diferente climatología que  la nuestra.

 

            En los Frutos Secos y las Semillas descubrimos que poseen ácidos grasos esenciales imprescindibles para nuestro sistema nervioso.

 

            Las Algas, otro gran regalo que nos ofrece el mar, el caldo primigenio donde nació la vida, son concentrados de sales minerales y vitaminas fáciles de metabolizar para nuestro organismo, reforzando en nosotros el vínculo más primario con la vida. Es bueno recordar que nosotros somos igual que le Planeta Tierra, 70% líquidos y que estos, de manera muy especial la sangre, contienen en su plasma, la misma composición hidrosalina que el mar. Quizás esta sea la razón por la que las algas nos ofrecen una acción limpiadora única y puede llegar hasta los últimos rincones del cuerpo para drenar depósitos de grasa, proteínas, mucosidades y toxinas almacenadas desde muy antiguo.

Cada una de ellas, nos descubre un enorme potencial para la salud. Con algunas podemos reponer una gran cantidad de Hierro, con otras Calcio y minerales )aunque todas ellas ofrecen un enorme abanico en este campo), otras son especialistas el limpiar mucosidades, otras viajan hasta el interior de las arterias junto con el Shitake (Hongo japonés) para drenar al máximo los depósitos acumulados como resultado del exceso de consumo de grasa animal saturada, Lo cierto es que merece la pena conocerlas a fondo y aprender a cocinarlas de forma que resulten ricas y agradables.

 

En la Macrobiótica, no podemos olvidar la "famosa" Sopa de Miso, el milagro Macrobiótico, por se una forma sencilla y rápida de conseguir 3 objetivos de máximo peso para la salud:

  1. Con ella conseguimos alcalinizar la sangre rápidamente. Ya sabemos que los niveles de estrés tan peligrosos en la vida moderna dependen e influyen al mismo tiempo, en gran medida, en el Ph de la sangre.

Disminuyendo el excesivo gasto de oxígeno, que se da en un clima de acidez en la sangre causante muy a menudo, el cansancio crónico que tantas personas arrastran en nuestra sociedad actual.

  1.  Otro de sus efectos es regenerar la flora bacteriana intestinal, aumentando así rápidamente la acción del sistema inmunológico.
  2. Y por si esto fuera poco, el Miso es el mejor neutralizador de las radiaciones electromagnéticas que nos rodena, tanto en los lugares de trabajo, como en casa. Insustituible para aquellos que trabajan  con el ordenador.

 

"A los ojos de Cielo, Nuestra era es solo un soplo, la difusión del cáncer y la proliferación de armas nucleares, son solo sombras pasajeras en la prolongada adolescencia de la Humanidad. Algún día las generaciones futuras mirarán hacia atrás considerando el alimento desnaturalizado y artificial que consume la sociedad actual y su forma de vida como una moda llamada a extinguirse.

Bajo numerosos nombres y formas la Macrobiótica continuará mientras exista la vida humana, de la mano del sentido común, ensayada por todos los pueblos y culturas, a través de todas las épocas y portadora de una gran sabiduría al servicio de nuestras Salud"

 

Estas últimas son palabras de Michio Kushi y Alex Jack, en su libro "La Dieta Preventiva del Cáncer"

 

 

Mª Rosa Casal

Directora de "Escuela de Vida"


 

 

 

 

 

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